De acuerdo a la RAE emprendimiento se refiere a la acción y efecto de emprender, lo que significa “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.”

Existen varios tipos de emprendimiento, ya que podríamos crear muchas categorías y sub-categorías para referirnos a ellos, pero para mi las más importantes son:

  • Emprendimiento tradicional: Aquí encontraremos prácticamente cualquier tipo de negocio, desde la compra/venta de carcasas, pasando por peluquerías, restaurantes, verdulerías, empresas de logística, etc. Este tipo de emprendimientos le permite al emprendedor tener un sueldo para vivir tranquilo, pero que no escalará a tamaños de gran magnitud, sino que estará limitado a las dimensiones propias de algo local.
  • Emprendimiento de alto impacto: llamado muchas veces “ágil” o simplemente startup, corresponde a aquellos proyectos que buscan crear valor a partir de alguna innovación típicamente tecnológica y que tiene un potencial de crecer aceleradamente hasta alcanzar eventualmente una escala global. Se caracteriza además porque el proceso requerido para llevarlo a cabo requiere actividades más sofisticadas que el emprendimiento tradicional, como ciclos de prueba de las hipótesis respecto del valor creado por sus servicios, fases de financiamiento por parte de terceros o estrategias de crecimiento no convencionales.

En este blog nos enfocaremos en este último, donde me he especializado en los últimos dos años. No obstante, te entregaré herramientas que sin dudas te servirán para aplicar a cualquiera de los dos.